
"En The Civilization of Illiteracy, Mihai Nadin describe el cambio de escala fundamental que está empezando a sufrir nuestra experiencia del mundo. Si la revolución industrial fue la culminación del Neolítico, puesto que implicó la extensión del brazo o la culminación de las posibilidades de la civilización de la escritura, la revolución digital, en la que ahora nos estamos embarcando, implica la extensión de la mente. Hasta ahora, la revolución más importante de la especie había sido la adquisición del lenguaje, hasta el punto que hicimos de la palabra Dios. El lenguaje dio origen a mayores grupos humanos -las tribus- y a la cultura, que exigía una transmisión más compleja de la experiencia. Una agricultura que crea el excedente y permite que surjan las primeras ciudades. Con el comercio aparece la numeración y comienza la escritura, cuyas grandes manifestaciones fueron la Grecia clásica, los estados centralizados con su Ilustración y la Revolución industrial, que culmina con la Segunda Guerra Mundial y el cine. Esa vieja civilización, que hizo de la escritura su columna vertebral, nos dio la filosofía, la religión y el derecho. Era un corsé que hoy se está haciendo jirones y que se caracterizaba por su linealidad, secuencialidad y centralidad. La actual revolución digital implica, según Nadin, nuevos lenguajes mucho más precisos y mediaciones muchos más rápidas, necesarias por la exigencia de eficacia impuesta por el comercio global y el desarrollo de la ciencia: los lenguajes artificiales. Porque el alfabeto es demasiado lento y ambiguo para la era cognitiva que ahora se abre. La revolución digital implica, además, una nueva energía que ya no es el carbón ni el petróleo, sino la mente. Supone también nuevas formas de relacionarnos que cambiarán la especie: la familia, por ejemplo, fue un producto de la civilización de la escritura basada en el control porque necesitaba hijos para la economía -mano de obra para la agricultura y la industria-; hijos que ya no son necesarios. En la revolución digital desaparecen la biblioteca y el libro, producto lineal por excelencia, y asistimos al desarrollo de una civilización cuyas características son la no centralidad, la no dependencia jerárquica, la distribución y el paralelismo. Y desaparecerán también los ordenadores."
Texto: revista Ajoblanco
P.D.: utilicé este texto en clase cuando trabajaba como profesora de ELE. Suscitó un intenso debate.