lunes, 5 de enero de 2009

Oro, Incienso, Mirra...



¿Nunca os pasó de pequeños?
Pedíais una Nancy y os traían una Cindy. Salíais a la calle y veíais niñas con nancys por todas partes. Comprendíais que algo fallaba: los reyes magos nunca traían -para vosotros- lo que deseábais. Después de dos o tres días ya jugábais de otra manera, con otras cosas: cubos, cajas, palos de fregona, hojas de limonero, flores, tierra, agua, piedras, papel de periódico, trapos, libros, colores, piolas, policías y ladrones, teje, escondite, prendas, combas, calle ...
La desilusión del día después, desde la perspectiva del tiempo, me parece ahora un extraordinario tesoro: no coleccioné vestidos de muñecas ni tuve nunca el último grito en juguetes anunciados por televisión, pero el calor de los amigos y la imaginación -la que instruía- me reconfortó y acompañó siempre, fielmente, en los momentos imposibles.


Foto: fuente www.sitemaker.umich.edu